Ya he vuelto. No sé si me he dejado el alma, lo que sí tengo claro es que me he dejado la voz.

Aún estoy digiriendo todo, así que de momento en este post solo voy a dar las gracias.

Gracias a la gente de l’Ateneu de l’Alt Urgell por dejarnos su espacio para hacer una charla informativa y un vermouth solidario. Con ello compramos todo lo necesario para hacer el Baby Hammam. Clips, gomas de pelo, gomina, crema… gracias a ello, tres días a la semana lavar cabezas se convierte en una fiesta. Gracias por hacerlo posible.

También agradecer la ayuda de todos esos griegos que de manera indirecta nos hacían la vida más fácil en su país. Gracias a Dimitri, nuestro casero, por dejarnos el coche cada día para ir al campo. Por tener paciencia en las noches de risa en su jardín, por ofrecernos la mejor fiesta griega y por cuidarnos tanto.

 Gracias a nuestro crazy taxi, por hacer mil viajes con siete pasajeros y no quejarse mucho.

Gracias a los comerciantes de Filippiada, por regalarnos verdura y materiales para las construcciones de Marin.

Gracias a las chicas de la tienda de vestidos de novia de Arta, por regalar los complementos del vestido a la primera novia que se casa en el campo, y hacerlo entre lágrimas.

Gracias a todos porque aunque no los sepáis os habéis convertido en activistas.