No dejan de sorprenderte situaciones y personas que nos acompañan en nuestra estancia en esta pequeña población griega.

El casero entrañable:

Gran parte de los voluntarios independientes españoles se alojan en una casa compartida cuya propietario, cuida y ayuda al grupo hasta el punto de dejarles su propio coche para los desplazamientos al campo.

El taxista ubicuo:

Da igual la hora del día o de la noche, nuestro grupo sabe que puede contar con otro vehículo cuyo conductor está a sólo “2 minutes” de dónde se le reclame. Además, su tarifa plana de 4€ incluye en cada trayecto, un número ilimitado de plazas y la experiencia añadida de su peculiar conducción.

Cada mañana a las 9:30 hay reunión en el Almacén para el reparto de tareas, coordinándose los voluntarios presentes ese día (este dato es una incógnita cada nuevo amanecer en el campo de Filippiada) para la realización de las actividades críticas.

La entrada del Almacén es siempre una zona de especial concurrencia, por ser el punto de entrega de agua potable diaria, así como por convertirse en zona de continua presencia de niños que intentan acceder al recinto. Los voluntarios que deben afrontar la labor de gestión de peticiones y control en la puerta del Warehouse, como es el caso del gran tocayo Pere, tienen un enorme mérito pues deben realizar su tarea bregando con los menores, “esos locos bajitos” que convierten en una aventura cada momento del día.

Este trabajo básico y absolutamente fundamental en el campamento, como es el de gestión y organización del Almacén, es realizado por el grupo de Las Guerreras, el corazón y el alma del grupo de voluntarios. Un conjunto de mujeres, comandadas por Gloria, que ante la adversidad ejemplifican lo que Ángel González venía a llamar “la enloquecida fuerza del desaliento”.

Estos días también estamos planteando la conveniencia de proporcionar un espacio que pueda ser utilizado como gimnasio por los refugiados. Revisamos la posible ubicación del mismo y se continúa a la espera de aprobación por parte de los responsables del ejército griego, dueños del campo, para ver posibles avances en este proyecto.

Entre las actividades de tarde que se están emprendiendo actualmente, destacan las sesiones de Baby Hamman, para la limpieza y atención de los niños. Lavados de pelo con tratamientos específicos y especiales cuidados para los más pequeños. Son momentos dotados del extraño poder de la ilusión, ésa que te ayuda a creer en el milagro de una próxima solución y un futuro mejor para todos ellos. Una clase de milagro que es hoy sólo visible por la lúcida fe de los ateos.